Inflación y pobreza a paso de vencedores

Vivimos una tragedia humanitaria de graves proporciones, caracterizada por la falta crónica de alimentos y de medicinas, pero más grave aún, es el descontrolado incremento de los precios de bienes y servicios esenciales, y medicamentos de primer orden, que padecemos a diario, millones de ciudadanos a lo largo y ancho del país, a pesar de que organismos como el INE (Instituto Nacional de Estadísticas) ni el Banco Central de Venezuela (BCV) no publican hace mucho tiempo, los indicadores e índices que marcan el comportamiento de los precios, o sea el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en las principales ciudades del país, tal como se hizo durante 40 años, que transcurrieron entre 1.958 y 1.998, durante los cuales se divulgaban regularmente los boletines mensuales, que contenían los detalles concernientes a los índices inflacionarios que se registraban mensualmente en la economía del país, fueron otros tiempos, había confianza y credibilidad en el instituto emisor (BCV) y en el trabajo profesional de sus técnicos, eran tiempos de democracia, eran gobiernos civiles respetables, no eran gobiernos militares ni militaristas, hoy las cosas se manejan con extrema confidencialidad, se ocultan las cifras, pero además se manipulan, porque los burócratas civiles y militares que gerencian el aparato de poder, suponen erróneamente que esa información es reservada, o sea clasificada, y por tal causa, el público, o sea los ciudadanos comunes y corrientes, usted y yo, no debemos conocerla, es decir, que no tenemos derecho a conocer esa información, los operadores políticos y comunicacionales del régimen suponen, que si no divulgan los índices de precios de los bienes esenciales, entonces no causaran alarma y por tanto no subirán los precios, por favor, que alguien les dé lecciones elementales de economía política, para que conozcan, ¿por qué los precios de los bienes esenciales se incrementan cada día en proporciones dantescas, quizás aprendan un poco, y habiendo comprendido el origen del problema, quizás faciliten al ciudadano común una vida económica más cómoda, con menos sobresaltos.
Gracias al Centro de Documentación y Análisis Social (CENDAS-FVM) nos enteramos que la Canasta Básica Familiar (CBF) mensual, correspondiente al mes de agosto del corriente año, alcanzó la monumental cifra de 508.000 Bs, o sea el equivalente a 508.000.000 Bs de los viejos, ¿qué tal, qué le parece?, o sea, que se necesitan 20 salarios mínimos, o más, para comprar la referida canasta, que además de los alimentos, incluye otros artículos y servicios, como el transporte, la educación y la salud, pero eso no cambia la magnitud de la tragedia, porque más temprano que tarde, los chafarotes que manejan la economía nacional, tendrán que entender que los precios no bajarán, porque un burócrata atrincherado en algún Órgano Superior de la Economía le ordene a los precios que se paren firmes, no señores ordenadores de la economía, los precios no bajarán apuntados por los fusiles, ni por movilización de tropas, la economía funciona de otra manera, sigue otras reglas, y son antiquísimas.
Mientras tanto, la tragedia continúa, y centenares de miles de familias pasan a engrosar los nuevos cinturones de miseria en todas nuestras ciudades, particularmente en Maturín, otrora distinta y próspera, hoy maltratada y empobrecida, y sin un real, por la ineptitud de sus gobiernos y de sus gobernantes.
Así estamos hoy, así está el país arruinado por la incompetencia, y la indolencia de una clase gobernante ruin, que no ha sabido administrar el poder y la bonanza petrolera, con mesura, pulcritud, y eficiencia.

 

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