¿Cuál es la solución política, dónde está la salida?.PARTE 1

Foto cortesía de Johann Napp

Más claro, imposible, hace varias semanas la Dirección Ejecutiva de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en el marco de una Rueda de Prensa le informó al país, que activaría simultáneamente 3 mecanismos para promover la salida constitucional, pacífica y electoral de Nicolás Maduro Moros de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, de modo que se estaría promoviendo la renuncia, la enmienda constitucional y el referéndum revocatorio, lo cual constituye un hecho público, notorio y comunicacional ampliamente divulgado por todos los medios de comunicación impresos, audiovisuales y digitales nacionales e internacionales.

Abordemos en primera instancia, lo concerniente a la RENUNCIA del cargo de Presidente de la República, que implicaría una falta absoluta prevista en la Constitución Bolivariana de 1.999, y asumamos que es una salida constitucional, política, pacífica y adicionalmente es voluntaria, y le ahorraría a los venezolanos, enormes sacrificios humanos, económicos y materiales, pero veamos qué sucede en la práctica; comencemos por lo siguiente, no es un secreto para nadie, que personalidades representativas del país del ámbito público y privado, le han solicitado reiteradamente al señor Presidente de la República la renuncia a su cargo, lo cual ha rechazado de manera directa, o por interpuesta persona, con lo cual se niega a aceptar lo que dicta el sentido común, que además refleja que como Jefe de Gobierno, el Sr Maduro desconoce la magnitud real de la gravísima crisis de gobernabilidad que hoy afecta la normalidad democrática del país, que ha creado de manera directa y sin intermediación de terceros, dada la manifiesta incapacidad política, administrativa y técnica para resolver los gravísimos desajustes que afectan a la economía nacional, que han paralizado el aparato productivo nacional, lo que ha originado un pavoroso desabastecimiento de alimentos, medicinas e insumos en general, producto de la caída brutal de la producción y la productividad de las empresas, que le ha impedido atender la demanda nacional de bienes y servicios, y con esto se han creado condiciones para que se produzca una ruptura de la paz y la tranquilidad públicas, por ejemplo, ya sabemos que se han producido saqueos, robos y asaltos que han afectado a personas y a empresas, y como consecuencia inmediata se ha creado la CRISIS HUMANITARIA más intensa que hayamos conocido los venezolanos, en 200 años de vida republicana aproximadamente.

Resulta incomprensible que Nicolás Maduro Moros haya creado el agudo problema que agobia a los millones de ciudadanos de este país, que a diario padecen las penurias causadas por la inflación, el desabastecimiento, la escasez y la especulación, y se mantenga firme al frente del máximo cargo público del país, como si el asunto no tuviera nada que ver con él, de tal modo que Nicolás Maduro Moros no se siente responsable, acotemos además que el ejercicio del cargo de Presidente de la República acarrea responsabilidades administrativas, políticas y penales de carácter personal, o sea individuales, y es obvio que directamente él es el responsable del desastre que ha causado en la vida económica del país, por las erráticas políticas económicas puestas en práctica por la administración de su gobierno.

Cosas como éstas, sólo ocurren en países del cuarto y quinto mundo del Asia o de África, pero excepcionalmente ocurren hoy en Venezuela, porque la renuencia de sus autoridades ejecutivas es comprobable, es obvio que se niegan a reconocer las responsabilidades que se derivan del ejercicio de sus cargos, y concretamente se trata del cargo de Presidente de la República de Venezuela, el que está sometido a cuestionamiento público, y para complicar la salida, no existe ni órgano ni poder autónomo que sea capaz de someter al Presidente a un proceso objetivo e imparcial, con respeto a sus derechos y garantías, en lo relativo al debido proceso y a la legítima defensa, y que por supuesto conduzca al establecimiento de presuntas responsabilidades en el caso del Jefe del Estado, eso revela claramente las debilidades del sistema legal y constitucional que actualmente impera en Venezuela, cuya resolución no será fácil, pero es imperativo que los actores clave del proceso político se reúnan y dialoguen amplia y patrióticamente para encontrar una salida política honorable, reactivando los mecanismos institucionales, que aparecen en la propia Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Hector Bastardo

Hector Bastardo

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