La deriva autocrática, avanzamos o nos replegamos

La deriva autocrática, ¿habrá alguien que lo dude?, nos referimos a la forma de gobierno, que impera en Venezuela en estos días, ¿qué duda cabe?, acerca del dominio que hoy ejerce una camarilla autocrática sobre el gobierno nacional?, ¿quién o quiénes ejercen el Poder Ejecutivo Nacional?, a qué se refieren sus voceros, cuando afirman que la revolución tiene una dirección político-militar, ¿tiene el alto mando militar, poder de dirección y de veto?, ¿está militarizada o no la sociedad venezolana?.
Las respuestas a las interrogantes que hemos formulado son obvias, pero reflexionemos como civiles, como ciudadanos habilitados por la Constitución vigente para ejercer directamente nuestros derechos civiles y políticos, y que mediante el ejercicio pleno de esos derechos, podamos libremente elegir a nuestras autoridades nacionales, estadales y municipales, a nuestro presidente, a nuestros gobernadores, a nuestros alcaldes, a nuestros parlamentarios, a nuestros consejeros comunales, todo lo cual es, rigurosamente cierto, entonces, ¿quién eligió a los militares para ejercer directamente, y sin intermediarios, el poder político?, ¿quién o quiénes les otorgaron atribuciones para dominar y controlar los órganos del poder público, o casi todos, además de controlar materialmente todas las instituciones civiles, otrora democráticas?, resulta pues evidente, que la Constitución política vigente no establece mandato alguno, para esa casta, que hoy domina, todos los áreas de la vida nacional, porque sabemos que controlan la vida de los ciudadanos, controlan el orden público, se ocupan de la seguridad y de la inseguridad de los ciudadanos, controlan absolutamente toda la economía nacional, se ocupan de administrar, fiscalizar y distribuir en todo el territorio nacional los bienes y servicios que necesitan los ciudadanos, incluidos todos los insumos industriales y domésticos, los carburantes y combustibles, básicamente la gasolina, el gas oil, y otros derivados, pero además controlan las actividades petroleras, todas sin excepción, desde la exploración, la explotación, la producción, la refinación y la comercialización del petróleo venezolano (tienen hasta su propia empresa militar petrolera), por cierto, ¿qué saben los uniformados de petróleo, qué saben de tributación, de administración y de recaudación de impuestos, de tasas y de aranceles, de precios, de tarifas, pero es que además, esos señores intervienen directamente en las actividades extractivas ligadas a la explotación minera y a todas las relacionadas a la administración y producción de la energía eléctrica, y a las industrias conexas, qué saben de toda esa gama de actividades especializadas?.
Pero además, y aclaro que la extensión administrativa de sus intervenciones en las actividades económicas, es exageradamente notoria, porque los militares están metidos en todo, porque con el cuento de que tienen una formación profesional sólida, se les supone expertos en seguridad y defensa nacional, decidieron “motus propio” que todos los negocios de la vida pública o privada son estratégicos, y que lo estratégico, sólo pueden manejarlo éllos, o sea los militares, claro está siguiendo las instrucciones, y órdenes de un caudillo ágrafo, difunto y célebre además, sólo a los militares les corresponde decidir el rumbo de la economía y de la sociedad, por tanto, los señores decidieron tomarlo todo, apoderarse de todo, arrebatarle todo a los ciudadanos, de modo que se apropiaron de todo, de la nación, de los ciudadanos, y de sus derechos económicos, sociales, políticos y electorales.
¿Me sigue usted todavía?, qué bien, porque ahora, formularé algunas reflexiones puntuales sobre este tema, mejor dicho, sobre las consecuencias del control político que los militares ejercen sobre la economía y la sociedad.
Veamos pues, ¿cierto o falso que todas las actividades económicas, administrativas, sociales y políticas, desarrolladas por los militares activos, o retirados, o por sus agentes civiles, son un completo desastre?, por favor, piénselo usted, analícelo usted y concluya usted, entonces permítame formularle otra pregunta, ¿están habilitados los militares, o sus agentes, para administrar eficientemente los recursos económicos, materiales que produce una sociedad en su conjunto?, tómese como ejemplo, el caso de la producción, importación y distribución de los alimentos básicos, y de otros bienes esenciales para la sobrevivencia de la sociedad, p.e, insumos como el cemento, las cabillas, los combustibles, y muchísimos otros que usted conoce, y que a la fecha, no mencionamos, porque no terminaríamos ni el artículo ni la reflexión que propiciamos.
Entonces, ¿qué conclusiones saca usted, sobre el asunto planteado?, conocemos igual que usted, las respuestas, y las compartiremos sin añadiduras, porque sabemos que a usted, como a todos los ciudadanos, les preocupa este desastre generado por la inédita intervención de la manu militari en los asuntos de la vida civil de los venezolanos, porque estos señores sembraron el caos en la nación, destruyeron la economía nacional, acabaron con la sociedad, y algo peor, nos arrebataron la vida política a los ciudadanos, sí señores nos arrebataron la vida civil, las instituciones, y la democracia, por eso no quisieron elecciones en 2016, ni las querrán en 2017, ni en 2018, porque quieren eternizarse en el ejercicio del poder político, en el control de todo, de los negocios y de los recursos, y como señores feudales son también dueños de la vida y de la muerte de los ciudadanos, porque con la excusa de combatir el crimen organizado o no, lanzan Operaciones Militares, que conducirán a la Liberación del Pueblo, durante las cuales allanan, invaden y destruyen viviendas, liquidan a ciudadanos inocentes y en general violan derechos constitucionales, incluido el derecho a la vida (caso Barlovento y otros), pero además aparecen ligados a actividades ilícitas de todo género, incluido el terrible negocio del narcotráfico, sobre esta materia aparecen diariamente los registros de prensa, en los que se menciona explícitamente, la participación de oficiales, clases y/o soldados de algún componente militar, reseñas que sirven para acreditar lo que aqui comentamos.
La conclusión a que arribamos es terrible, es pavorosa, entonces, con qué armas enfrentamos a la autocracia militarista que gobierna nuestra nación, contra la voluntad de las grandes mayorías, y para mayor vergüenza, bajo directrices impuestas por los jerarcas de una potencia extranjera, alegando que dirigen una revolución supuestamente socialista que acabó con la vida y la tranquilidad de todos venezolanos, la conclusión no es fácil, pero la clave, es resistir, en todas las formas pacíficas posibles, apelemos a la constitución política y a las leyes, apelemos al uso de métodos propios de la vida civil, porque eso somos, somos civiles, somos los hombres justos de nuestro tiempo, y enfrentemos cívicamente a la barbarie militarista, valiéndonos de los instrumentos inventados por la civilización occidental, apelemos al derecho, apelemos a la política, apelemos al diálogo, aunque tengamos que compartir la mesa, con seres desnaturalizados, sí señores, hagamos política, rescatemos la democracia, vamos a negociar cívicamente, tenemos la fuerza de la razón, no tenemos el control de la fuerza pública, no tenemos el dominio del poder de fuego, sólo disponemos de la artillería del pensamiento, vamos a utilizarla.

 

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