Las muertes más raras y absurdas de la historia

Todos estamos claros que el único requisito para morir es estar vivo, ya que la muerte puede llegar de la forma más rara, más inesperada y en cualquier momento. En este artículo se traen algunas de las más extrañas formas de morir en la historia, puede que algunas sean solo un mito y otras, por más extrañas que parezcan, son totalmente reales.

Muerte por abrazar el reflejo de la luna. El poeta chino Li Po es considerado entre los más importantes de la literatura china. Era conocido su amor por el licor y se sabe que escribió muchos de sus grandes poemas estando ebrio. Fue en ese estado que cayó de su bote y se ahogó en el río Yangt-ze al intentar abrazar el reflejo de la luna.

Muerte por barba. El austríaco Hans Steininger fue famoso por tener la barba más larga del mundo (de casi un metro y medio) y por morir a causa de ella. Un día de 1567 hubo un incendio en su ciudad y en la huida Hans se olvidó de enrollar su barba, la pisó, perdió el equilibrio, tropezó y se rompió el cuello.

Muerte por demostración de jurado. Después de la guerra civil norteamericana, el controvertido político Clement Vallandigham, de Ohio, se transformó en un exitoso abogado que rara vez perdía un caso. En 1871 defendió a Thomas McGehan, acusado de disparar contra un tal Tom Myers durante una disputa en un bar. La defensa de Vallandigham se basaba en que Myers se había disparado a sí mismo al empuñar su pistola cuando estaba arrodillado. Para convencer al jurado, Vallandigham decidió demostrar su teoría. Desafortunadamente, utilizó por error una pistola cargada y terminó disparándose a sí mismo. Con su muerte, Vallandigham demostró la teoría del disparo accidental y consiguió exonerar a su cliente.

Muerte por falla de sobretodo con paracaídas. En 1911, el sastre francés Franz Reichelt decidió probar su invención, una combinación de sobretodo y paracaídas, saltando de la Torre Eiffel. Les dijo a las autoridades que utilizaría un muñeco, pero a último minuto decidió probarlo él mismo. Su invento no funcionó.

Muerte por béisbol. Ray Chapman, jugador de los Cleveland Indians, fue asesinado por una pelota de béisbol. Por aquellos días, los pitcher solían ensuciar la pelota antes de lanzarla para que se hiciese más difícil de ver. El 6 de agosto de 1920 en un juego contra los New York Yankees, Carl Mays, pitcher de los Yankees, lanzó una pelota sucia contra Chapman, quien no la vio y recibió el golpe fatal en su cabeza.

Muerte por bufanda. La madre de la danza moderna, Isadora Duncan, murió a causa de una bufanda que le encantaba usar. Escribió el New York Times en su obituario del 15 de septiembre de 1927: “El automóvil estaba yendo a toda velocidad cuando la bufanda de seda se enredó en la rueda y arrastró a la señorita, precipitándola contra la calle. Fue arrastrada durante varios metros hasta que el auto se detuvo, pero se estranguló y murió instantáneamente”.

Muerte por suicidio durante un noticiero en vivo. Christine Chubbuck fue la primera y única presentadora de noticiero en suicidarse durante un programa en vivo. El 15 de julio de 1974, a los ocho minutos de programa, la deprimida reportera dijo: “Para mantener la política del canal 40 de traerles lo último en materia de sangre y entrañas, y a todo color, aquí tienen otra primicia: un intento de suicidio”. Y a continuación, Chubbuck sacó un revólver y se disparó en la cabeza.

Muerte en el baño. En el baño muchos han muerto, pero la más famosa sin duda es de Elvis Presley (1935-1977) quien fue encontrado sin vida en el baño de su mansión. Los médicos atribuyeron su muerte a un ataque al corazón causado por su sobrepeso y por su adicción a las pastillas.

Muerte por cactus. En 1982, un joven llamado David Grundman y su compañero de cuarto decidieron salir al desierto a cortar cactus a base de disparos. El primero fue un cactus pequeño, que cayó al primer disparo, el siguiente objetivo fue un enorme cactus saguaro, de 7 metros de alto, probablemente de 100 años de edad. El disparo le sacó un gran pedazo, y el cactus cayó sobre él y lo mató.

Muerte por tapón de botella. El dramaturgo norteamericano Tennessee Williams murió en 1983 luego de ahogarse con el tapón de una botella. Había estado bebiendo.
Muerte por imitación. En 1991, Yooket Paen, una mujer tailandesa de 57 años caminando por su granja se resbaló, se agarró de un cable y se electrocutó. Poco después de su funeral, su hermana estaba mostrando a unos vecinos cómo había sido el accidente cuando ella también se resbaló, se agarró del mismo cable, y murió igual que su hermana.

Muerte por manta raya. En el 2006, el experto en vida salvaje australiano Steve Irwin murió cuando la cola de una manta raya le atravesó el corazón mientras filmaba un documental.

Y hay muchas más si se comienza a investigar en la red, pero esta es una pequeña colección que demuestra lo frágil que puede ser la vida.

Fuente de la imagen: www.commons.wikimedia.com

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