LONGYEARBYEN, LA CIUDAD DONDE ESTÁ PROHIBIDO MORIRSE

Longyearbyen es la ciudad más norteña del planeta y se encuentra situada en la isla principal del archipiélago de las Svalbard, a unos 1.500 kilómetros del Polo Norte. En el invierno las temperaturas pueden caer a 50 grados centígrados bajo cero. Además de esto, la ciudad tiene una particular prohibición: nadie puede ser enterrado ahí.

Sí, la muerte está prohibida. Longyearbyen sólo tiene un pequeño cementerio que dejó de aceptar nuevos entierros hace más de 75 años. ¿Por qué? Debido a que los cuerpos no se descomponen, ya que se conservan perfectamente debido a la congelación.

A principios del siglo XX, unos científicos desenterraron los cadáveres de unos marineros que habían fallecido de gripe y lograron crear una vacuna contra la enfermedad. Para su sorpresa, descubrieron que los cadáveres estaban en perfecto estado de conservación a causa de la enorme capa de hielo que rodeaba los ataúdes.

Con la idea de que un cuerpo congelado tiene más posibilidades de resurrección, mucha gente comenzó a instalarse en las islas para morir y ser enterrada en ellas. Pero las autoridades tomaron nota y han impedido los entierros: más aún, en ningún edificio se permite la construcción de rampas, para que los ancianos y minusválidos no puedan instalarse y morir en la ciudad. Si alguien fallece en Longyearbyen, el cuerpo es repatriado en un avión.

Vivir allí tiene sus retos: No hay caminos fuera de Longyearbyen y las carreteras no conectan poblados entre sí. Las motos de nieve son cruciales para el transporte en los largos meses de invierno: hay 4.000 para los 2.000 habitantes de Longyearbyen. También se usan trineos tirados por perros.

Los entusiastas de la inmortalidad estaban dispuestos también a desafiar a los osos polares que rodean la ciudad. Más de 3.000 osos polares viven en torno al archipiélago Svalbard, son curiosos y a veces están hambrientos tras pasar meses en hibernación. Para vivir allí se requiere saber usar un rifle de alta potencia en cualquier momento.

En Longyearby, el sol se pone cada año por última vez el 25 de octubre y no se eleva por encima del horizonte nuevamente hasta el 8 de marzo, día en que se celebra ese momento por todo lo alto en la escalinata del antiguo hospital, donde se reúnen todos los residentes. El lado positivo de esos cuatro meses de oscuridad es que se puede apreciar la aurora boreal.

Por sus particularidades, la ciudad es un destino turístico muy sofisticado, y ha sido visitado por miembros de la realeza europea. Pescar y pasear entre los golfos son unas de las principales atracciones turísticas de Longyearbyen.

El pueblo fue fundado por el estadounidense John Longyear, quien fundó la Compañía de Carbón del Ártico y estableció una operación minera de alrededor de 500 personas en 1906.

Es una costumbre local quitarse los zapatos en el interior de las casas y se verá como una señal de amabilidad hacerlo en muchos establecimientos. Esto se extiende a los hoteles, el Museo de Svalbard, la iglesia, y la oficina de información turística.

En esta ciudad no vas a encontrar comida para gatos. En Svalbard viven muchas poblaciones de aves árticas y los gatos constituyen un problema para la vida de las aves, así que no puedes tenerlos como mascotas.

El terreno en el archipiélago Svalbard es permahielo, lo que significa que el suelo se congela en forma permanente durante todo el año. En Longyearbyen el permahielo oscila entre 10 y 40 metros de profundidad, con una capa activa que se derrite cada verano, cuando las temperaturas se elevan por encima de cero. Los edificios se erigen sobre pilotes lejos de la capa activa para evitar las inundaciones y el hundimiento.

No hay transporte regular de barco entre la parte continental de Noruega y Svalbard.

La forma más fácil de llegar a Svalbard es tomar un avión. La mayor parte del año, hay vuelos diarios desde Oslo a Longyearbyen a través de Tromsø, otra ciudad noruega. Desde Oslo el tiempo de vuelo es de 2 horas y 50 minutos, y desde Tromsø es de 1 hora y 40 minutos. Y recuerde: no se le ocurra morirse allí.

Fuente de la imagen:  www.nexofin.com

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