Los buhoneros: Un mal necesario

Ernesto, un joven caraqueño que cursó los primeros años de la carrera administración aduanera.  Hoy con 26 años, una mujer y 2 menores que alimentar a cuestas, se vio obligado a salir a la calle para revender chuchería. Él es tan solo uno más, de los “metrobuhoneros”.

“Con la educación siempre por delante, y por la calle del medio, misma película, diferente protagonista”, llegan  quienes van de vagón en vagón del subterráneo capitalino con una bolsa a sus espaldas, y los bolsillos llenos de efectivo.

Este oficio es apenas uno de los más popularizados  en Caracas, para como dicen ellos “rebuscarse y llevar el pan sin caer en la delincuencia”.  Desafían los cuestionables métodos de seguridad, pasan entre los pasajeros, causando a veces cierta molestia, pero al final del día, aseguran que reúnen más dinero que quienes cumplen un trabajo formal de 8 horas, a cambio de un salario mínimo.

Recorrer los bulevares de la ciudad, ya sea en Caracas o en cualquier entidad, es también un paseo interesante ya que se cruzan decenas de vendedores ambulantes con artículos que en establecimientos comerciales pueden llegar a costar muchísimo más. Ropa, accesorios, maquillaje, juguetes, postres y hasta los demandados productos regulares, son parte del inventario de estos puestos itinerantes, ya que al son de una sirena policial, no dudan en recoger rápidamente para burlar a la autoridad y posteriormente posarse en otro punto.

Algunos ya cuentan hasta con punto electrónico de venta, otros prefieren “billete en mano”, lo cierto es que para muchos venezolanos, resulta entretenido y hasta un ahorro considerable, el comprarle a estos comerciantes informales.

Sin embargo, las aparentes ventajas, no deben confundirse con la crítica realidad: escalada del desempleo, inflación galopante, desabastecimiento y el mal de los últimos tiempos: el bachaqueo.

Si decidiste irte por lo sencillo y adquirir algún artículo de venta ambulante, te dejamos algunos aspectos a reconsiderar:

  • Intenta revisar fecha de caducidad, tiempo útil de vida, durabilidad, etcétera, dependiendo sea el caso del producto.
  • Recuerda que raras vez tendrás la oportunidad de solicitar un cambio de talla, color o modelo.
  • Ten en cuenta que la mayoría de mercados y ventas ambulantes no están dotadas de un punto de venta para débito o crédito electrónico, por lo que asegúrate de llevar contigo suficiente dinero en efectivo y de preferencia, de varias denominaciones.
  • Atrévete a pedir rebajas. Aunque el precio ofertado ya te suene más económico de lo normal, no dudes en regatear, pues muchos de esos artículos son conseguidos a muy bajos costos y ante la posibilidad de que se les queden, muchos prefieren rematarlos.
  • No esperes hallar marcas originales.

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